Carl Michael Bellman es, posiblemente, uno de los poetas más originales de la poesía sueca. Él creó todo un valioso conjunto de poesías y canciones que se han convertido en parte de la herencia cultural sueca, extendiéndose desde ahí a círculos aún más amplios.
Sus obras más famosas, Fredmans Epistlar (Las Epístolas de Fredman) y Fredmans Sånger (Las Canciones de Fredman) son completamente únicas en los anales de la canción sueca, y como ciclos o periodos de la canción lírica han pasado a formar parte del universo literario.
Pero Bellman es más que eso. Con su obra polifacética, Bacchi temple (El templo de Baco), su prosa satírica, cartas, unos cuarenta poemas religiosos, una decena de obras teatrales y más de mil poemas escritos a la familia real, así como a todo un círculo de amistades, Bellman es uno de los poetas más prolíficos del siglo XVIII.
Carl Michael Bellman se dirige a personas de todas las culturas y todos los tiempos, con una obra que trata de la vida, el amor y la muerte. En la actualidad su poesía se ha traducido a cerca de cuarenta idiomas y dispone de intérpretes y amigos a lo largo y ancho del mundo.
La sociedad sueca de Bellman trabaja con agrupaciones filiales en varios países y, entre otras cosas, realiza la función de promover el intercambio internacional entre las diferentes asociaciones interesadas en Bellman.















