Du är här: Hem Biografía
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
SÖk
Svenska DanishFinnishGermanEnglishFrenchItalianSpanishRussian

Bellmanssällskapet

Vida y obra de Carl Michael Bellman. Una breve biografía

Correo electrónico Imprimir PDF

Traducción al español de Therese Quiding y Vicky Béjar

lack_h

 

A pocos poetas suecos, si acaso alguno, se le ha rendido tanto homenaje como a Carl Michael Bellman.

Ya el escritor Esaias Tegnér lo nombró en su famosa canción en el cincuenta aniversario de la  Academia Sueca en 1836 como “la mayor figura de la canción de los países nórdicos”.

La palabra “figura” (“gestalt”) la tomó del propio Bellman.

Por otra parte, también se ha hablado mucho en contra suya. Se le ha considerado amigo de la bebida y representante de la inmoralidad, y los investigadores se han afanado como gallos de pelea en torno al sentido de determinadas expresiones presentes en sus versos. Sea como fuere, de entre cientos de poetas ya fallecidos Bellman es, posiblemente, el de máxima actualidad.

Hoy en día no existe especial interés por el nombramiento de poetas nacionales, pero Carl Michael Bellman es, y ha sido durante mucho tiempo, un gran candidato para dicho puesto en Suecia.

Su popularidad se extendió pronto a países vecinos como Dinamarca y Finlandia, pero también ha encontrado, a lo largo de los años, grupos de admiradores en toda Escandinavia, Alemania, Rusia, y otros países. Una vez traducidas, sus canciones se difundieron incluso por otras partes del mundo.

Este ensayo sobre Bellman ofrece una  breve introducción a su vida y obra y, con suerte, inspirará a una lectura más profunda.

Existen dos valiosas biografías, merecedoras de lectura sobre Carl Michael Bellman: la biografía de Paul Britten Austin, Carl Michael Bellman. Genious of the Swedish Rococo, (Malmö 1967), traducida al sueco por Gun y Nils A. Bengtsson como Carl Michael Bellman. Hans liv, hans miljö, hans verk (Malmö 1970) y la biografía de Lars Huldéns, Carl Michael Bellman, (Stockholm, 1994). Una buena revisión de carácter general sobre la producción literaria de Bellman se encuentra en la obra de Lars Lönnroths Ljuva karneval! Om Carl Michael Bellmans diktning, (Stockholm, 2005).

En Lecturas recomendadas se puede encontrar más  orientación sobre libros y artículos acerca de nuestro poeta y su época.

Este texto ha sido especialmente elaborado para la página web de la compañía de Bellman y se basa principalmente en la biografía de Bellman de Lars Huldén. Si se desea utilizar partes de este texto deben citarse los siguientes datos: Huldén, Lars & Nell, Jennie, ”Carl Michael Bellmans liv och verk. En minibiografi”, www.bellman.org/html/biografi.html

 

Familia

La familia de Bellman se estableció en Estocolmo cuando el sastre Martin Casten Bellman se trasladó allí, en torno a 1660, desde la región de Bremen, territorio sueco en aquella época.

Se casó con Barbara Klein, hija de otro sastre alemán. De los nueve hijos del matrimonio, Johan Arndt (1663-1709) llegó a ser profesor de elocuencia romana en Uppsala, ejerciendo también como decano y rector universitario. Estaba dotado para la música y podía tocar, entre otras cosas, den citrinchen (una especie de laúd), que actualmente se encuentra en el Stadsmuseum de Estocolmo, y que también solía tocar su nieto, Carl Michael. Según los datos, el instrumento fue comprado en Roma durante un viaje de estudios que Johan Arndt, siendo aún preceptor, emprendió a Europa como futuro doctor. Johan Arndt Bellman se casó con Katarina Elisabet Daurer (1687-1709), también ella de familia alemana. Tuvieron tres hijos, y el más joven de ellos fue Johan Arndt (1707-65), quien se convertiría en padre del poeta. El hermano, Martin,  terminó instalándose en España, donde se casó rico y fue cónsul sueco en Cádiz durante un tiempo. Cuando ambos padres murieron en 1709, los tres hermanos fueron cuidados por los abuelos maternos. La asesora Daurer vivió hasta 1743 y alcanzó a ser madrina del futuro poeta, Carl Michael; fue en su casa de la calle Hornsgatan donde nació Carl Michael Bellman.

Johan Arndt hijo llegó  a ser  un alto cargo. Avanzó poco a poco – con demasiada lentitud, según él mismo – hasta convertirse en secretario del gabinete de palacio. Su formación requirió una estancia de varios años en Alemania. Seguramente, el alemán fue una lengua viva en el entorno familiar.

En 1738 se casó con Katarina Hermonia (1717 – 1765), hija de Michael Hermonius, nacido en Dalarna (1680 – 1749) y pastor de iglesia en la congregación de María, y su mujer, Kristina Arosell, natural de Västerås (1689 – 1752, aproximadamente).

El matrimonio Bellman tuvo muchos hijos. Carl Michael hijo menciona en su biografía veintiuna camas de niño, lo cual, probablemente, es una exageración. En cualquier caso, quince de ellos aparecen registrados, siendo Carl Michael el mayor.  Al menos ocho de los hijos aún vivían en 1765.

Entre las amistades de la familia figuraba algún que otro aristócrata, pero, sobre todo, personas destacadas de la burguesía. Entre otros, pueden mencionarse nombres como C.A. Rosenadler, Hedvig Charlotta Nordenflycht, Anders Lissander y Abraham Sahlstedt. Bellman también menciona entre sus consejeros a ”el gran Dalin”. A través de Rosenadler, Bellman se convirtió, según sus propios datos, en un joven miembro de la Academia de la Ciencia. Sin embargo, no aparece mencionado en la lista de los jóvenes miembros de la Academia.

En sus años de juventud contaba incluso entre sus amistades con otros poetas como Samuel Tilas, Olof Kexél y Johan Gabriel Oxenstierna.

 

Formación

Carl Michael Bellman (4/2 1740 – 11/2 1795) recibió una educación esmerada y costosa. Comenzó como alumno privado en Maria skola (escuela de María), pero desde 1754 tuvo su propio preceptor, Claes Ludvig Ennes (1727 – 91), natural de Skåne y maestro en Lund, en 1751. Ennes terminó sus días como sacerdote en Skåne, probablemente recomendado por Bellman como cargo público. Entre otras materias, Carl Michael fue instruído por él en el arte epistolar en varias lenguas modernas (alemán, francés, inglés, italiano, latín), retórica, emblemática, redacción de salmos, prosa religiosa, música, el arte de la estrofa y la teoría poética. Es probable que el padre tuviese grandes ambiciones para su primogénito; un ejemplo de  carrera pública de éxito  existía ya de hecho en anteriores generaciones – Johan Arndt, abuelo de Bellman. Los demás hermanos no recibieron una escolarización similar debido a la insuficiencia de recursos.

Durante el tiempo que estuvo bajo la dirección de Ennes, Bellman se dedicó a traducciones relativamente exigentes, tales como la obra Evangeliska dödstankar (“Pensamientos evangélicos sobre la muerte”) de David  von Schweidnit, que también incluye algunos sonetos espirituales, o la pedagogía moral de Philippe Sylvestre Du Fours, Undervisning lämnad af en Fader åt sin Son Som Företager sig en lång resa (Instruction morale sún père à son fils qui part pour un long voyage) (Enseñanzas de un padre a su hijo, quien parte a un largo viaje). Ambas se imprimieron en 1757. Y en 1758 se publicó anónimamente la primera obra del propio Bellman, Tankar om flickors ostadighet (“Pensamientos sobre la inestabilidad de las chicas”). A ella le siguió, en 1760, la sátira política Månan (“La luna”), un importante poema, que en 67 estrofas de ocho versos cada una ofrece comentarios mordaces sobre la actualidad del momento, con mención a la guerra en Pomerania, el cometa Halley y determinada secta pietista. Para los lectores modernos puede ser difícil comprender todas las alusiones. Para evitar problemas con las autoridades y la censura, el poeta situó los acontecimientos en la luna, explicándolos además como un sueño, un recurso poético de uso habitual en el pasado para evitar cargar con la responsabilidad de los contenidos controvertidos de los textos. La crítica social de Bellman rara vez llegó a ser tan explícita en su producción posterior.

 

Carrera pública

El 3 de Noviembre de 1758 Bellman se inscribió en la nación de Estocolmo de la universidad de Uppsala. En Diciembre del año anterior había sido admitido en periodo de prueba en el Banco Nacional. En  Junio de 1759 volvió al banco en calidad de “becario” (sin recibir compensación económica alguna). Los estudios de Uppsala no debieron ser especialmente minuciosos. Pero la estancia en la universidad tuvo al menos como resultado la canción de Fredman nº 28, ”Movitz skulle bli student” (“Movitz iba a ser estudiante”); en ella se cuenta la historia del joven Movitz, quien planeaba con entusiasmo estudiar en Uppsala, comprar ropa nueva de estudiante y empezar a aprender latín. Al parecer, sin embargo, sus nobles intenciones no llegaron a buen término, ya que no hacía más que beber y pensar en chicas. Finalmente, tiene que regresar a Estocolmo, donde Movitz vivía al principio y de donde pensaba salir, precisamente para poder acceder a la universidad, ya que por aquel tiempo no había universidad en Estocolmo, sino únicamente en Uppsala.

Durante los viajes de ida y vuelta a Uppsala Bellman pasó por el mesón de Rotebro, lugar que quizás marcó en él la impresión que más tarde se reflejaría en la pieza de teatro Mantalsskrifningen (El empadronamiento). La muchedumbre de viajeros que iban y venían, los lugareños con sus dialectos de la region de Uppland, quizás incluso la gran tormenta de nieve descrita en la obra no sean sino recuerdos de aquel viaje (o, al menos, así podría imaginarse).

El periodo en el que Bellman trabajó como empleado bancario duró cuatro años, pero aquel tiempo no fue ocupado únicamente con el trabajo en el banco. Bellman se involucró en una rica y proliferante vida de diversión, con bailes, carnavales y disfraces y fue así como su talento artístico y poético se hizo notar en los círculos de la época. Todo esto resultó ser caro, e incluso llego a serlo más aún, dado que los jóvenes, amantes de la parranda, se avalaban unos a otros cuando el propio capital resultaba insuficiente. Así, en la primavera de 1763, Bellman fue a la quiebra, poniendo fin con esto a su carrera bancaria.

Según determinadas estimaciones las deudas de Bellman en 1763 eran  equivalentes a 20 años de sueldo correspondiente a su categoría profesional. Esto fue una quiebra estrepitosa  y una catástrofe para toda la familia y se corría el gran riesgo de que Bellman fuese ingresado en la prisión de deudores, al igual que otros muchos en su misma situación. En aquella época, un modo frecuente de evitar este destino era huir al extranjero, frecuentemente a Noruega, y desde allí solicitar un salvoconducto – derecho a no ser vejado por las autoridades y los acreedores pudiendo regresar al hogar para llevar la cuenta de sus negocios. En el caso de Bellman existía una complicación extra, dado que el secretario del gabinete de palacio era quien se encargaba de semejantes cuestiones relativas a los salvoconductos. Y no era otro que el padre de Bellman. Éste renució a su cargo. La casa de la calle Hornsgatan, hipotecada ya anteriormente, se vendió. Johan Arndt Bellman y su mujer obtuvieron permiso para tomar posesión de una casa solariega en Vårdinge, varias millas al sur de Estocolmo. Sin embargo, la casa estaba deteriorada y la familia no tenía recursos económicos para ponerla a punto. Ambos esposos murieron en 1765.

¿Pero estuvo realmente Bellman en Noruega alguna vez? Bellman obtuvo finalmente su salvoconducto, después un certificado  dispensado por el alcalde Larsen en Fredikshald, donde  se indicaba que una persona que se presentaba como ”Carl Jansen Bellman” se había puesto en contacto con el alcalde. Aparentemente, algunos documentos no se habían presentado. Bellman tenía prohibido viajar desde principios de Agosto, así es que no había podido recibir un pasaporte. Más tarde Bellman no menciona ni una palabra sobre ningún viaje a Noruega ni en sus poemas ni en ninguna de las cartas conservadas. Por este motivo se cuestiona que haya estado allí realmente.

Sea como fuere, la quiebra fue una experiencia traumática que ha podido influenciar tando su personalidad como su poesía.

Después de algún tiempo en casa de los padres en el campo, donde se habían mudado, el jefe de Manufakturkontoret (oficina de manufactura), y amigo de la familia, Anders Lissander, arregló un nuevo trabajo para Bellman en su oficina. Sin embargo, el negocio se cerró después de un par de años, pero Bellman se hizo entonces empleado de plantilla en la Oficina General de Aduanas. También este puesto desapareció, pero Bellman pudo mantener el sueldo, que tampoco era especialmente bueno.

Su último emplazamiento en la maquinaria social lo obtuvo en 1776, como secretario de la Compañía de Lotería que había sido fundada por Gusfaf III en 1773. El sueldo no estaba del todo mal, pero se sostiene que Bellman lo redujo al dejar que terceras personas hiciesen parte de su trabajo pagándoles la mitad de su salario. Mantuvo el puesto hasta su muerte. Ahora también podía otorgarse el título de “Secretario  de la casa real”, algo que siempre podía abrirle alguna que otra puerta a los salones más distinguidos. Desde 1771 aparecía incluso en la vida política de Estocolmo como notario interino del estamento de los campesinos.

 

Vida privada

No puede decirse que Bellman fuera el yerno ideal de ninguna suegra. Seguramente, su quiebra no había pasado desapercibida y, de igual forma, las constantes complicaciones en su economía y sus éxitos en el ambiente de la diversión no despertaban mucha confianza entre los padres de hijas casaderas. Él mismo afirmó en sus notas autobiográficas que, a lo largo de toda su vida, le maravillaron las mujeres, aún si sus palabras no debieran tomarse demasiado en serio.

El tiempo pasaba y Bellman llegó a cumplir 37 años antes de asentarse. Seguramente, el factor determinante fue entonces la postura resuelta de Lovisa Grönlund hacia el matrimonio. El enlace de la pareja fue anunciado en el municipio de Ed, donde la joven se había quedado durante algún tiempo. Tal vez los padres no supieran acerca del compromiso. El 19 de Diciembre Bellman y Lovisa Grönlund se casaron en la sacristía de Klara Kyrka (Iglesia de Clara). La misma Nochebuena el padre de la novia presentó las capitulaciones matrimoniales a las autoridades. Al menos entonces la dote de Lovisa quedaba protegida. El que Bellman pudiese concebir la idea del matrimonio estaba en relación directa con el hecho de haber obtenido un trabajo fijo como secretario en la compañía de lotería. También había obtenido el título de secretario de la corte real, lo cual mejoraba su estatus.

Ahora que Bellman se había casado y convertido en padre de familia, obviamente hizo un esfuerzo por mejorar su reputación burguesa. Se concentró en la gran obra literaria Bacchi Tempel (El templo de Baco) (1783), que, sin embargo, no supuso ningún triunfo notable en su carrera como escritor. Publicó poemas religiosos (1781 y 1787). Los motivos epistolares apenas fueron modificados, a pesar de que Bellman intentó en varias ocasiones imprimir la colección. La economía de la familia siguió siendo débil permanentemente.

El matrimonio Bellman tuvo cuatro hijos: Gustav (1781), Elis (1785), Karl (1787) y Adolf (1790). Elis murió en 1787, cuando Karl acababa de nacer. Fue la base de la famosa nana de Bellman, “Lille Charles sov sött I frid” (“Dulces sueños, pequeño Charles”), a su hijo Karl nacido el 8 de Agosto de 1787, que aún se canta en diferentes variantes de música popular. Gustav se alistó como dragón (soldado que hacía el servicio a pie o a caballo, alternativamente) a los catorce años, pero dejó Suecia y cayó en el campo de batalla durante la guerra napoleónica. Karl se enroló en la marina  y se vio abocado a destino desconocido. Adolf permaneció en Estocolmo y se convirtió en un comerciante de seda. Estuvo casado, pero no dejó descendencia. Tampoco él llegó a una edad avanzada. Al final de su vida tuvo problemas psíquicos e ingresó en un asilo en Djurgården. Allí murió ahogado en 1834. Tenía talento para la música y participó con gusto en las reuniones bellmantinas como acompañante musical de su hermano. Sin embargo, varios de sus intentos por escribir una biografía sobre el padre fracasaron en un estadio prematuro.

El matrimonio de Bellman con Lovisa duró 18 años. Lovisa sobrevivió a su marido 52 años. Murió en 1847. Per Daniel Amadeus Atterbom y otros admiradores de Bellman la visitaron de vez en cuando y quedaron impresionados con ella. No parece haber sido demasiado comunicativa en referencia a su vida con Bellman. Gracias, entre otras cosas, a la pensión recibida por medio de la sociedad Par Bricole, disfrutó de una existencia tolerable al final de su vida.

 

Poesía de juventud

Los poemas juveniles de Bellman, compuestos en los años 60 del siglo XVIII, constituyen dos tomos de la edición estándar que recoge en total cerca de 300 versos. La mayoría son cantos o coplas a la bebida, números de entretenimiento en compañía de bebedores. Se pueden agrupar de la siguiente forma: una parte son versos de roles, tales como De fyra ståndens sätt att fria (La forma de pedir la mano en los cuatro estratos sociales) y la canción sobre Gamla Annika från fattighuset (La vieja Annika de la casa de los pobres). Puede suponerse que el propio Bellman interpretó los roles. Baco, dios del vino, aparece en una larga serie de canciones desempeñando diferentes profesiones: mendigo, pretendiente, abogado, fabricante de barriles.

En una larga serie se encuentran figuras tomadas del Nuevo Testamento: Adán, Eva, Caín y Abel, Abraham, Sara, Noé, Judit, Joaquín en Babilonia y otras varias. Fueron éstas canciones que levantaron ampollas en el clero, debido al tratamiento irrespetuoso de conocidas figuras bíblicas. Las canciones y parodias basadas en la Biblia se habían cultivado como género en Europa desde hacía tiempo, principalmente en Alemania y Francia, de forma más o menos respetuosa. Se ha supuesto que las canciones bíblicas de Bellman han podido funcionar, entre otras cosas, como entretenimiento en las bodas. Si el novio se llamaba Josef resultaba muy natural hacer una canción sobre los lios de Josef con la mujer de Potifar (Génesis 39). Noé fue homenajeado en una canción a la bebida por ser el primer personaje bíblico en estado de embriaguez por el vino (Génesis 9). En los poemas de Bellman, los patriarcas y personajes más venerados y sublimes del Antiguo Testamento son  rebajados a un nivel más bajo, y quizás incluso más humano. El más conocido de ellos tal vez sea “Gubben Noak” (“El Viejo Noé”), que fue publicado como cancionero en Lund en 1767. El sinodo diocesano de Lund reaccionó fuertemente y quiso, a través de un comunicado escrito, recopilar y destruir el texto, así como otras canciones parecidas de Bellman.

Estas canciones son importantes ya que conducen a las epístolas de Fredman, donde Bellman parte del Nuevo Testamento. Seguramente, los poemas de juventud y los poemas de la hermandad  fueron presentados en los mismos círculos.

 

Poesía de la hermandad

En la década de los 60 en el siglo XVIII las hermandades de carácter social ocupaban un lugar protagonista entre las distracciones de Estocolmo. Por ejemplo, la cofradía masona, la hermandad Arla Coldinu, la hermandad del carpintero y otras más. También la hermandad de Amaranter, fundada por la reina Kristina, reapareció en aquel tiempo. En la cumbre de la jerarquía se hallaban las hermandades de los caballeros, como la cofradía masona; por debajo de ella, la compañía de la clase media y clubs privados donde se discutía de política, literatura, o se hallaba entretenimiento con otros temás de interés. El trato en estas asociaciones tenía lugar, principalmente, en forma ritualizada y jerárquica.

Con sus talentos artísticos, Bellman fue miembro de varias de ellas. El alcance paródico de las canciones de tema bíblico podía extenderse fácilmente a la naturaleza de las hermandades y sus solemnes ceremonias. Bellman creó una hermandad imaginaria cuyos miembros eran, sin excepción, bebedores redomados. Se decía en los estatutos que nadie podía ser miembro de aquella Bacchi Orden (Hermandad de Baco) sin haber bebido hasta perder el sentido en plena calle al menos dos veces. En los “capítulos” de la hermandad - como llamaban a las reuniones – pudo apreciarse lo que valía el talante cómico de Bellman, así como su capacidad de imitar distintos instrumentos musicales. Los primeros capítulos se representan probablemente en casa de la familia Lissander, en algún momento en 1766. La primera mención se halla en la obra del poeta Johan Gabriel Oxenstierna, quien en su diario del día 4 de diciembre de 1769 anotó:

Bergklint och Kexel kommo till mig och förmådde mig att med dem gå till Commissarien Lissander för att där se på Bellmans upptåger. Jag följde med dem och har ännu i all min livstid ej skrattat så mycket som ikväll. Bellman har inrättat en orden till Bacchi ära, varuti ingen får bli intagen som ej till det minsta två gånger för allas åsyn legat i rännstenen. Han håller detta capitel ibland, dubbar riddare, allt eftersom förtjänta ämnen framkomma, och ikväll höll han en parentation över en död riddare; allt på vers satt efter operastycken. Han sjunger själv och spelar på cittra. (Bergklint y Kexel vinieron a mi casa y me persuadieron para ir con ellos a ver al comisario Lissander para presenciar allí las bromas de Bellman. Les acompañé y desde entonces aún no he conseguido reírme tanto en toda mi vida. Bellman ha fundado una hermandad en honor a Baco, a la cual no puede pertenecer nadie que no haya bebido hasta perder el sentido en plena calle a la vista de todos, mínimo dos veces. Él pronuncia este capítulo a veces, arma caballeros de acuerdo a sus méritos, y esta tarde pronunció un discurso en homenaje a un caballero muerto; todo en versos recitados en combinacion con piezas de ópera. Él mismo canta y toca la cítara.)

Al principio parece que las bromas de la hermandad eran representadas solo por Bellman. Se componían de canciones cortas con elementos de diálogo. Los textos posteriores a 1769 se componían de piezas más extensas en verso alejandrino con elaboradas indicaciones de escena, desfiles e intervenciones corales pensadas para la participación conjunta de varios actores. Todos los capítulos de la hermandad representan, sin embargo, el encuentro en la orden de Baco, cuyos caballeros (Jensen, Trundman, Glock, Lundholm, etc.) eran generalmente conocidos como visitantes asiduos de tabernas en el Estocolmo de la época. Con los años, la poesía de la hermandad aumentó en extensión hasta 1771. A partir de entonces, parece que la producción disminuyó durante un periodo en el cual Bellman se dedicó, en su lugar, a las epístolas de Fredman, así como a intentar hacer carrera como poeta de la corte durante el reinado de Gustaf III.

La poesía de la hermandad alcanzó su culmen con la obra en verso Bacchi Tempel öpnadt vid en Hjeltes död (El templo de Baco abierto a la muerte de un héroe), que se publicó completamente ilustrada en 1783. Constituye la obra impresa más extensa de Bellman. Obviamente, depositó un gran esfuerzo en ella.

La mitología antigua y cristiana y figuras representativas de bebedores, no solo de Estocolmo, fueron reunidas en un conjunto tanto erudito como burlesco, más bien extravagante, sin duda una de las obras más raras de la literatura sueca. Aparecen esparcidos aquí y allí poemas líricos que aún pertenecen a las piezas más cantadas de Bellman, tales como “Böljan sig mindre rör” (“El oleaje se calma”), “Bort allt hvad oror gör” (“Adiós a las preocupaciones”) y “Hvem är som ej vår Broders minns”  (¿Quién es aquel que no recuerda a nuestro hermano?”).

La acción se desarrolla en torno al templo de Baco, situado en un paisaje de la Arcadia en una isla. El paisaje sueco se mezcla con la Arcadia clásica, resultando un conjunto exótico en el que cornejas y pinos se encuentran, codo con codo, con papagallos y almendros. La acción gira alrededor de los preparativos de una fiesta en homenaje al difunto Movitz. Los invitados son adoradores de Baco procedentes de las tabernas de todas las regiones de Estocolmo. La sacerdotisa del coronel, Ulla Winblad está embarazada del difunto Movitz. La acción se desarrolla por medio de miradas al pasado, discursos de homenaje a Movitz y las ceremonias correspondientes a su entierro. Finalmente, Ulla da a luz a un nuevo Movitz y la tristeza se transforma en alegría, brindis y salvas.

El texto se desarrollo a partir de un discurso de homenaje a Movitz que Bellman había empezado a finales de la década de 1770. Fue reelaborado radicalmente a principios de la década de 1780. La naturaleza es descrita en hermosos versos que se añaden siguiendo la métrica “elevada” del verso alejandrino; también se añaden partes más extensas de diálogo y arias polifónicas. Los hermanos Elias y Johan Fredrik Martin, amigos artistas del poeta, ayudaron con las ilustraciones.

Se trataba de una obra muy ambiciosa que fue anunciada por Bellman en 1782 en el periódico Stockholms Posten: “Desde que yo, entre varios amantes y amigos de Witterhet, he sido animado a publicar una obra poética, cómica y musical, llamada El templo de Baco… provista de estampas y grabados en cobre de conocidos maestros suecos, así como de transcripciones musicales”.

La ambición de Bellman en relación al Bacchi Tempel era, posiblemente, que la obra le abriese camino en los más establecidos y renombrados círculos de poetas. Durante toda su vida, Bellman tuvo dificultad para deshacerse de la fama de bromista y poeta bacanal que lo había rodeado desde su juventud.

La obra fue benévolamente acogida en el Svenska Parnassen, prensa dominante en aquel momento y en la que colaboraba la élite de los poetas gustavianos. Pero las esperanzas de hallar un lugar en el parnaso literario no se cumplieron; Bellman ha permanecido aún en nuestra época como poeta “único en su género”.

 

Poesía religiosa

Junto con las traducciones religiosas y las obras de ejercicios Bellman escribió, tanto durante sus años de juventud como posteriormente, sus propios poemas religiosos. Fueron creados aproximadamente al mismo tiempo que los poemas bacanales, sobre todo durante la década de 1770. Bellman apenas lo vivió como un conflicto. En 1763 participó en el trabajo de elaboración del libro de salmos anual con el salmo “Fader, omsorg haf om mig” (“Padre, apiádate de mí”). Los poemas espirituales se publicaron en diferentes periódicos o en pequeños folletos. Entre otros, publicó anónimamente en el periódico Dagligt Allehanda en 1771 ocho meditaciones sobre los textos evangélicos navideños. En 1787 se publicaron, de nuevo anónimamente, siete poemas sobre los textos evangélicos que abarcan desde el domingo de cuaresma hasta el domingo de ramos. La primera serie se imprimió y publicó en 1780 bajo el título de Betraktelser över åtskillige evangeliska texter, på vers författade av Hovsekretaren Carl Michael Bellman (Meditaciones sobre varios textos evangélicos, escritas en verso por el secretario de la corte, Carl Michael Bellman). La última coleccion de interpretaciones en verso sobre los oficios principales entre el primero de Adviento y el Domingo de Ramos se publicó en 1787 con el título Zions Högtid. Av Carl Michael Bellman. Hovsekretaren. Första häftet (La fiesta de Sion. De Carl Michael Bellman. Secretario de la corte. Cuaderno primero), después de que Bellman hubiese entregado la colección para pasar por la censura teológica. Estaba planeado un segundo cuaderno que no llegó a publicarse nunca. Más tarde se añadieron algunos poemas de pascua.

Las ambiciones de Bellman con estos poemas religiosos se muestran en un escrito que envió a Gustaf III en 1784. De la carta se deduce que Bellman deseaba que el rey ordenase a las autoridades de la cancillería que permitiese a las consistorias comprar sus meditaciones para uso de las iglesias del reino. La solicitud de Bellman fue rechazada. En cambio se aprobó su demanda para la obtención de diez años de privilegio de imprenta, a condición de que el título se cambiara. Se consideró que el título propuesto por Bellman, “Zions Tempel” “(El templo de Sion”), aludía en algo grado al recién impreso Bacchi Tempel (El templo de Baco), dando pie con ello a consideraciones inadecuadas. Bellman aceptó el cambio y la obra se publicó. Sin embargo, tuvo una acogida mediocre y el éxito – e ingresos obtenidos gracias al privilegio de imprenta – que él había esperado, no se produjeron.

 

Las Epístolas de Fredman y Las Canciones de Fredman

La idea de Las Epistolas de Fredman probablemente nació a finales de la década de 1760, y aunque procede de las canciones bíblicas y parodias de las hermandades, también cuenta con un componente propio y original.

El personaje desalentado y borracho, ex-relojero real, Jean Fredman, aparece en la poesía de Bellman en mayo de 1767. Bellman escribió un poema sobre el entierro de Fredman, el nº 26, en Las Canciones de Fredman, que se encuadra en la poesía de las hermandades. En la más antigua de las epístolas, la nº 5, se mencionan ”los apóstoles del aguardiente”, un concepto aún en estado de desarrollo en aquel momento, tal y como ha interpretado Gunnar Hillbom, investigador de Bellman. El atributo 'apóstol' se limita pronto a Fredman, quien envía epístolas a los fieles borrachos en las diferentes tabernas de Estocolmo. El paralelismo con la carta de Pablo a las jóvenes comunidades cristianas de todo el Mediterráneo es deliberada. Cuando la doctrina cristiana predica acerca de la eternidad que debemos entender y ante la que debemos prepararnos, Fredman predica sobre vivir el momento presente y aprovecharlo. Las primeras epístolas están llenas de alusiones al antiguo texto que aparece en la Biblia del rey Carl XII. Las referencias paródicas a la Biblia se reducen poco a poco, seguramente a favor del conjunto. Las epístolas se hacen progresivamente más narrativas y calmadas. La galería de personajes en Las Epístolas de Fredman es grande, pero manejable. Expertos en Bellman y en la ciudad de Estocolmo han podido identificar a las personas reales a las que hacen referencia la mayor parte de los personjes. Mas no son idénticos en los poemas, donde tienen otra vida. Pero sus reacciones y actividades son humanas y nos hacen pensar en el peor de los casos, o en el mejor de los casos, en nosotros mismos.

La poesía de las hermandades se sitúa en un paisaje clásico, mientras que las epístolas se encuadran en Estocolmo. Pero según el experto en literatura Lars Lönnroth el límite entre ambas es difuso. Cuando Fredman, en la última epístola durante un desayuno al aire libre, y “con sonidos de todos los instrumentos” se despide de Ulla Winblad, los ambientes se entremezclan; según Lönnroth el templo que aparece en la epístola 81 no es la Iglesia de María Magdalena (Maria Magdalena kyrka), sino un templo clásico del ámbito de la poesía de las hermandades.

Las cincuenta primeras epístolas aparecieron de forma increíblemente rápida. En menos de tres años, si aceptamos las palabras de Gunnar Hillbom. Luego, el ritmo bajó. El último florecimiento se produjo ante la perspectiva de que las epístolas finalmente iban a ser publicadas. Es posible que las epístolas 79, 80 y 81 aparecieran para terminar la serie, una función que al final recayó en la nº 82, “Hwila vid denna källa” (”Descansa junto a este manantial”).

Ya en el inicio de 1770 Bellman intentó obtener permiso para imprimir la serie de epístolas, que entonces iban a ser 100, pero el proyecto no prosperó. Bellman tuvo claro muy pronto la calidad de sus epístolas y ya había empezado a notar la popularidad de algunas de las canciones en la ciudad. También pudo comprobar que sus canciones habían circulado muy pronto entre la gente en forma de cancioneros manuscritos. En 1774 consiguió  diez años de ”privilegio de imprenta”  (derechos de autor), pero se vio obligado a venderlo al titular de la Oficina de Imprenta Real y este no siguió adelante con la publicación.

Durante la década de 1780 el consejero de guerra y traductor Erik Weste y el compositor y editor de partituras Olof Åhlström reanudaron los planes. Weste era dueño de una colección de epístolas que desapareció durante el proceso de impresión. Consigió convencer a Åhlström de participar en el proyecto. Cuando al final se acercaba la publicación, los textos fueron revisados cuidadosamente por, entre otros, Johan Henrik Kellgren, el gran consejero en materia de gustos franco-clasicista en Suecia. Todo lo que podría interpretarse como ofensivo se cambió y se dio al conjunto un cáracter más uniforme. Se hicieron cambios bastante significativos. Por ejemplo, la nº 79 fue reescrita en su práctica totalidad. Lars Lönnroth comenta que es obvio "que Bellman, a pesar de que llevaba mucho tiempo siendo poeta de la corte y reconocido genio, se consideraba susceptible de censura y seguimiento tratándose de la publicación de una obra como esta”. Kellgren escribió un prólogo jubiloso. Weste hizo la corrección de las pruebas. En una nota introductoria, Bellman afirma que ha controlado que los textos fuesen correctos. Gran número de ellos fueron rechazados y Bellman los reescribió y editó de nuevo. Las nuevas epístolas, nº 71, 79, 80, 81 y 82 son hoy consideradas las más bonitas. La evidencia sugiere que gran parte de la música son composiciones hechas ex profeso, porque aún no se las ha podido identificar como procedentes de otras canciones anteriores.

El 16 de octubre de 1790 ya se podían comprar en Estocolmo Las Epístolas de Fredman (Fredmans Epistlar). Casi un año después se publicaron Las Canciones de Fredman (Fredmans Sånger) que contienen canciones de brindis, canciones de las hermandades, muchas de las canciones de la Biblia y material adicional. En total 65 números, de los cuales el último es una magnífica carta escrita en formato de heptámetro para el amigo y cortesano Elis Schröderheim. Un texto implícitamente dirigido a Gustaf III antes de su viaje a Rusia en 1777 (realmente escrito en 1775 para el Eriksgata - el viaje obligatorio hecho por reyes medievales suecos recién elegidos - de Gustaf III en Finlandia). Gunnar Hillbom argumenta que en un principio ambos volúmenes fueron pensados como un único libro, cuyo título podría haber sido ”Den svenske Anakreon” (“El sueco Anacreonte”). (El amigo poeta Olof Bergklint le había dado a Bellman este nombre, y Kellgren, en el prólogo de las epístolas, podría llamar al poeta con este epíteto, si no lo hubiera considerado insuficiente para él.) Gunnar Hillbom ve un premeditado equilibrio en el hecho de que las epístolas empiecen con un prólogo y las canciones terminen con un largo poema que se diferencia del resto del contenido.

 

La obra dramática

La sexta parte de la edición estándar incluye las obras dramáticas de Bellman, unas diez en total. Es importante notar que también existe mucha  tensión dramática en la poesía de las hermandades así como en las epístolas. Las obras dramáticas consisten, en gran parte, en obras largas o cortas con canciones y recitativos entremezclados de forma fluida. La mayor parte fueron presentadas a finales de 1760 en la casa de la familia Lissander, por ejemplo Det lyckliga skeppsbrottet (El naufragio alegre), de 1766. Otras se presentaron veinte años después en la casa real.

Durante este tiempo Bellman mantuvo contacto con famosos cantantes de ópera y actores, gente que había llegado a conocer y que formaban parte de su grupo de amistades. En 1778 escribió la pequeña obra Värdshuset (La Posada), una comedia de enredo de tinte real. En 1790 publicó tres obras para la casa real; Dramatiska sammankomsten (El encuentro dramático), Lust-Spel den 17 juli 1790 (La farsa del 17 de julio de 1790), y Caffehuset (El café). La obra más apreciada y representada en la actualidad es la obra callejera Mantalsskrifningen (El empadronamiento), que fue estrenada en la casa real en Año Nuevo  de 1791. Bellman también escribió varias obras para cumpleaños de amigos, como por ejemplo, el escultor real Johan Tobias Sergel. Se puede mencionar también la cantata Fiskarstugan (La cabaña de los pescadores) que fue representada en la casa de su amigo, el arquitecto Erik Palmstedt, en 1792. Bellman, sin duda, tenía talento para las réplicas pero el grueso de sus pequeñas obras lo componen las canciones. En forma adaptada, todavía tienen cabida en contextos relacionados con Bellman.

 

Prosa y poesía ocasional

Bellman publicó varios números de una revista de humor llamada Hwad Behagas (¿Qué desean?) en colaboración con su colega, el poeta Olof Kexél. En total publicaron ocho números a lo largo de 1781. (Torkel Stålmarck ha escrito un artículo sobre esto que se puede leer aquí).

La prensa del siglo XVIII contenía a menudo una mezcla de noticias, anuncios, debate moral, crítica de literatura, poesía y cuentos en prosa. El formato se prestaba bien a la parodia y era común dentro de grupos privados hacer revistas satíricas y cartas humorísticas. La revista de Bellman y Kexél consistía en relatos de ficción escritos en verso y prosa. La temática son diferentes conversaciones en un grupo de amigos imaginario - Pro Vino - donde los protagonistas son Petter Bredström y Christian Wingmark - conocidos para el público por Las Epístolas de Fredman. El agarre poético lo tomó prestado Bellman de la reconocida revista Then Swänska Argus de Olof von Dalin, que a su vez fue inspirada por la revista inglesa The Spectator.

El contenido en Hwad Behagas? (¿Qué desean?) consistía en relatos humorísticos hilarantes, surrealistas e irreales, historias y parodias de biografías, y las ya mencionadas conversaciones en el grupo Pro Vino.

Dentro de la prosa de Bellman que se conserva se encuentran también su autobiografía y unas cuantas cartas y letras de temática variada.

Los poemas dedicados a los miembros de la casa real, amigos, benefactores y otros, consisten en seis bandas de la edición estándar, sumando un total de más de mil poemas. A menudo uno se encuentra con la noción de que estos poemas ocasionales son de interés marginal al lado de las epístolas y los poemas de las hermandades. Seguramente es una apreciación injusta. Aunque de forma tradicional haya exageraciones en las poesías de aclamación, estas se caracterizan por su gran habilidad formal. Hay un montón de tonos personales y hermosas partes poéticas también en los géneros más tradicionales. Bellman también llamó la atención de sus contemporáneos como poeta de homenaje. Durante el gobierno de Gustaf III era considerado por la opinión pública como el poeta real, hasta que otros grandes como Carl Gustaf af Leopold y Johan Henrik Kellgren tomaron los asientos más cercanos al rey como árbitros y miembros de la Academia. El estilo de los homenajes escritos por Bellman se extiende desde la solemnidad y los discursos con imágenes retóricas complejas dirigidos a las altas esferas, hasta canciones de brindis más simples para las clases más bajas. Bellman trabajó activamente como intermediario poético de las ideas del rey Gustaf III, durante su reinado entre los años 1771 y 1792. Escribe enalteciendo una serie de temas, desde las reformas políticas de Gustaf III hasta la vacuna contra la viruela e incluso fracturas de huesos de la familia real. Bellman es además autor de las primeras canciones reales - ”Gustafs skål!” (“¡El brindis de Gustaf!”) por el golpe de Estado del 19 de agosto de 1772, y del poema más solemne ”Så lyser din krona nu, Kung Gustaf dubbelt dyr...” (“Y así brilla ahora, rey Gustaf, tu cara corona...”). Su obra para la realeza reportó importantes beneficios a Bellman, ya que a partir de noviembre de 1772 comenzó a recibir una pensión real. Incluso cuando el autor estuvo involucrado en la vida política siguió siendo, al mismo tiempo, un reconocido artista en los bares y salones de Estocolmo. Bellman escribía de forma natural canciones que convencían y agradaban tanto a la burguesía como a los campesinos. Sus versos para la realeza se extendieron pronto, igual que las epístolas y Bellman fue publicado en el periódico de Gotemburgo Hwad Nytt? Hwad Nytt? (Qué hay de nuevo? Que hay de nuevo?). Bellman era considerado, aunque nunca oficialmente, el poeta de la corte. En los periódicos a veces lo llaman “Wår quicke Hof-poët” (”Nuestro ingenioso poeta real”). Los poemas dirigidos al rey Gustaf III suelen referirse a noticias actuales, pero también abordan cuestiones mayores como la guerra y la paz.

También muy enriquecedores resultan otros de los poemas ocasionales de Bellman, como los versos de su noviazgo, el duelo por la muerte del pequeño Elis, a la muerte de la señora Schrödenheim o cuando “Movitz” una noche se despide de la señora Quiding y muchos, muchos más. Si uno quiere conocer el amplio registro de Bellman como poeta y su capacidad magistral de combinar la tradición con la innovación, y a lo mejor obtener una imagen de él como hombre, leer su poesía personal es un ejercicio muy gratificante.

 

La poesía de Bellman

 

Una parte fundamental de la poesía de Bellman en las Epístolas es que a menudo compone el texto a partir de melodías ya conocidas. Usa constantemente rima final, a veces de 5 a 6 rimas con la misma palabra. Su técnica de reunir detalles cambiantes en una habitación o situación es una consecuencia natural de la necesidad de rima. Pero el conjunto de detalles da una viva imagen de lo que describe. Las primeras epístolas están bien equipadas con interpelaciones a los reunidos: ¡mira, escucha, siente, nota, bebe, canta! Los imperativos dan aún más sensación de presencia que las formas en tiempo presente. Más adelante en la serie, por ejemplo en la número 36, las historias comienzan a narrarse en pasado. Las alusiones bíblicas son numerosas al principio y a menudo son hábilmente introducidas en el texto por el autor. En el libro del Genesis, nº39, se relata como Noé estaba tumbado borracho y desnudo en su tienda de campaña. El hijo Ham lo vio y se lo contó a sus hermanos Sem y Jafet. Estos entraron caminando hacia atrás en la tienda de campaña y cubrieron las partes púdicas de su padre. Bellman escribe: ”Gå baklänges bort, där som nykterhet rår” (“Camina lejos hacia atrás, donde la templanza dispone”) (epístola nº 5). Igual que en el Antiguo Testamento el hombre aparece a menudo como ceniza o una sombra. Las figuras de la mitología clásica como la diosa del amor, Venus (o también conocida como Fröja), su hijo revoltoso, Cupido, Marte, el dios de la guerra, y el hombre de la Muerte, Caronte el Barquero, se mezclan con los actores humanos, pintorescos y metafóricos al mismo tiempo. Los poetas del siglo XVIII utilizaban por varias razones muchos eufemismos. Bellman también lo hace: Las mujeres de las epístolas pueden llamarse los niños de Fröja, los esclavos de Fröja, se van al campo de Fröja, la cama es la tumba de Fröja. Los hermanos Bacchi, uno se encuentra en el granero Bacchi, la cocina Bacchi, habitación Bacchi, región Bacchi, es decir, sitios donde se bebe.

 

Bellman maneja magníficamente el alejandrino, el verso más avanzado de la época. Lo utiliza con fines paródicos en la poesía de las hermandades y de forma magistral en muchos de los poemas de homenaje. El gusto franco-clásico, que frecuentemente se expresaba con alejandrinos, no admitía ni palabras ni temáticas de baja estopa . Una poesía digna debía referirse a reyes, héroes, a sus vidas y sus acciones; a grandes hombres de la historia que para la gente eran buenos modelos a seguir, o historias de amor trágicas con personajes de la literatura y mitología clásica.

 

En la poesía de las hermandades Bellman no tiene inhibiciones. Sus rupturas de estilo fueron posiblemente aún más divertidas en su tiempo de lo que podemos apreciar ahora. Un recurso recurrente en la literatura de la época era poner a gente sencilla como campesinos y sirvientes a actuar de héroes cómicos - o anti-héroes - en papeles que generalmente se cubrían con personas pertenecientes a una clase social más alta, y a cantar versiones ’bajas’ de arias conocidas de estilo ’elevado’.

 

El tono lírico tampoco le era desconocido a Bellman. En la canción de Fredman nº 32, ”Aftonqväde” (”Poema de la noche”), alcanza un tono poético de validez universal.

En las estrofas, el onírico paisaje nocturno de la Arcadia se llena de figuras de la mitología clasica; Pan, Arachne y otros. Pero el texto se desarrolla entre flores de la naturaleza sueca, caléndulas, anémonas y la flor sueca ”åbon”– y el propio Bellman; "Men nu - nu sömnar jag" (”Pero ahora - ahora me quedo dormido”). Así termina el poema, poco realista, pero habitual en Bellman. En muchas de las epístolas (nº 39, 71, 80, 82) tal como en Bacchi Tempel y la canción de Fredman nº 64, ”Fjäriln vingad” ("Mariposa alada") nos encontramos con los habitantes de la naturaleza y detalles botánicos que nos hacen recordar la perspectiva que encontramos en los escritos de Carl von Linné.

 

La música de Bellman

 

La mayor parte de las melodías de Bellman se han podido identificar como piezas conocidas de ópera o canciones que eran populares en el Estocolmo de la época.

El musicólogo James Massengale, que ha sido el último en hacer contribuciones importantes en el campo, constata que Bellman hizo a menudo adaptaciones que servían a sus propios fines. Sobre todo, Bellman utilizó melodías conocidas, y compuso nuevos textos para temas ya existentes. En las canciones se llevó al extremo esta técnica de la parodia musical, común ya en las comedias musicales francesas y en la ópera de balada inglesa de principios del siglo XVIII.

Bellman reutiliza sus melodías. Las epístolas nº 42 y nº 49 (las dos tienen lugar en Klubbenhalvön en Hägersten) comparten la misma melodía; las epístolas nº 25 y 82 tienen en la práctica la misma melodía, con variaciones del ritmo y los arreglos. El hecho de que algunas melodías no hayan sido identificadas no significa que Bellman las hubiese compuesto, pero tampoco se puede excluir esta posibilidad. Bellman no sabía solfeo. En la dedicatoria del ejemplar de Fredmans Epistlar (Las Epístolas de Fredman) para el barón Otto Lillje, Bellman firmó con las palabras “Mi epístola” en el margen de la epístola nº 25. Esto podría significar que en este caso él se consideraba autor de la música también.

Åhlström, que litigó sobre los derechos de autor de la música de las epístolas, afirmó que Bellman no había escrito ni una de las melodías. Por su parte, Kellgren dice en su prefacio que la mayoría de las epístolas "utilizan música de anteriores melodías conocidas; en otras, sin embargo, se reconoce al mismo autor, tanto en la música como en el texto, y en casi todas se han introducido, en mayor o menor medida, modificaciones y mejoras del poeta antes de su publicación."

De qué forma el mismo Bellman fraseaba su música, la música que utilizaba, no lo sabemos. Fue Åhlström quien escribió todas las notas. Por eso muchos de los detalles de la entonación de Bellman se han perdido, aunque Ålström a veces dicta trinos y otros adornos.

La capacidad musical de Bellman hace posible que él mismo fuese el autor de muchas melodías. Las modificaciones musicales que hace de melodías ya conocidas para adaptarlas a los textos son prueba de una creatividad musical innegable.

 

El último capítulo

Fredmans Epistlar (Las Epístolas de Fredman) y Fredmans Sånger (Las Canciones de Fredman) no obtuvieron éxito comercial inmediato. Los ingresos que obtuvo Bellman con la publicación fueron mínimos. Intentó trabajar con el teatro y el ámbito de la traducción, y siguió estando muy solicitado en fiestas privadas. Pero su voz se gastó con el tiempo y cada vez estaba menos dispuesto a actuar. Desde el año 1789 la señora Helena Quiding figuraba entre sus mejores amistades. Durante los siguientes años Bellman le dedica muchas canciones y poemas.
La muerte del Rey Gustaf III en el año 1792 fue un duro golpe para Bellman. La familia real había sido elogiada por el autor en canciones y poemas durante más de veinte años. También había sido rentable para Bellman recibir de vez en cuando aportaciones económicas procedentes de la fortuna real.
Bellman incluso se había establecido como poeta de guerra durante la confrontación de 1788-90. Su canción sobre la batalla de Hogland el 17 de julio de 1788 se cuenta entre las mejores del género. Sin embargo, el régimen tutelar que continuó después no tuvo el menor interés por Bellman. Si la publicación de Las Epístolas de Fredman (1790) fue el punto culminante en la vida del escritor, cuatro años más tarde se consumó la catástrofe. Bellman pasó diez semanas de la primavera de 1794 recluido en un centro de detención en el palacio real; como había sido secretario real de la corte logró evitar la cárcel de deudores. La razón de su detención fue una deuda, no demasiado cuantiosa, pero a la que Bellman no pudo hacer frente. Para poder reorganizar su economía, que se hallaba en estado catastrófico, los Bellman se pusieron bajo la supervisión de unos tutores. Es probable que el periodo que Bellman pasó detenido le pasara factura a su salud. En ese tiempo Bellman escribió su autobiografía o lefvernesbeskrifning, animado por su médico, Anders Blad. Esta no resultó muy larga y los hechos relatados son difíciles de comprobar, pero la prosa es una de las más brillantes con las que cuenta el idioma sueco. En el otoño de 1794 Bellman estuvo enfermo en numerosas ocasiones. Sin embargo, en esa época logró un último gran éxito cuando en una fiesta privada en la casa de Rålamb, jefe de la ópera, provocó la risa y el llanto entre los invitados. A finales del siguiente año Bellman ya estaba postrado en la cama. Murió el 11 de febrero de 1795. Fue enterrado en Klara Kyrkogård (cementerio de Clara) sin lápida sepulcral. Hoy en día existe una estela, cerca de la salida hacia la calle Klarabergsgatan, decorada con una medalla de bronce del poeta, hecha por su amigo Tobias Sergel. Fue encargada por la Academia Sueca en 1851. El que Bellman esté enterrado en este cementerio es un hecho plenamente confirmado, pero se desconoce el lugar exacto a pesar de las diversas excavaciones realizadas durante el siglo XX.


La memoria de Bellman

La poesía de Bellman se continuó de diferentes maneras. Dentro del grupo Par Bricole (fundado en 1779 con el objetivo de fomentar la cultura del siglo XVIII) cultivan la tradición artística todavía. Entre los estudiantes y escolares, Bellman fue cantado con entusiasmo desde principios del siglo XIX. Bellman encuentra su lugar natural en las canciones de los estudiantes. Los cancioneros de las naciones de estudiantes siguen contando con algunas epístolas o canciones de Bellman. Algunas de las canciones de Bellman forman parte del folclore sueco, como El viejo Noé, la canción de cuna para el hijo Karl, el poema de aclamación  Gustafs skål! (¡Salud, Gustaf!). Muchos cantantes suecos, daneses y finlandeses han grabado las epístolas y canciones en sus discos. Entre los románticos del siglo XIX Bellman fue considerado un genio tocado por la mano de Dios, alguien que recibió su inspiración directamente desde un mundo superior y que casi sin esfuerzo la transformó en texto. Más tarde se ha hablado de otras de sus características: su brillantez artística, su compromiso social, su papel como fiduciario de una antigua herencia literaria e innovador literario. Estudios de Bellman y su poesía se iniciaron ya en el siglo XIX. Asimismo, estudios críticos sobre su obra, más o menos completos, se han publicado durante el siglo XX. La edición estándar de la Compañía de Bellman y la serie Bellmansstudier (Estudios sobre Bellman) representan la piedra angular. Entre finales del siglo XX y principios del XXI se han presentado varios doctorados sobre Bellman y parece ser que otros nuevos están en camino.
Se ha trabajado para establecer un consenso sobre el conjunto de la obra de Bellman en Gotemburgo.
Por otra parte, se han escrito varias biografías sobre el autor, pero aún no se ha realizado ninguna obra sobre él con el mismo nivel de detalle como las dedicadas a otras grandes figuras de la historia sueca.
Dentro de la literatura la figura de Bellman ha tenido una presencia constante. Está presente en poemas, canciones, teatro y novelas. Muchos escritores posteriores se han inspirado en Bellman, no solo en Suecia, sino también en Finlandia, Dinamarca y otros países.

La presencia inmortal de Bellman, que rápidamente quedó de manifiesto tras su muerte, ha sido confirmada con el paso del tiempo.

 


 

Últimas publicaciones

Svenska   English

 

De mayor lectura

Pistas

Comunicación

Kontakta Bellmanssällskapet

Läs mer..